- La patronal catalana eleva su preocupación por la sobrerregulación que sufre el turismo en Cataluña
- La alerta que supone esta medida de asfixia se hará llegar al presidente de la Generalitat
Ante el anuncio de la Generalitat de Cataluña de duplicar la tasa turística, Foment del Treball muestra su rechazo frontal a esta subida radical. La patronal catalana quiere hacer evidente la gran preocupación del sector turístico por la medida y por las graves consecuencias económicas que tendría para el turismo en Cataluña si el anunciado incremento de la tasa turística se acaba aprobando en el Parlament. Foment también ha denunciado la forma como se ha dado a conocer el acuerdo, de espaldas al sector y sin diálogo.
La comisión de Turismo de Foment considera que se trata de una medida totalmente recaudatoria sin voluntad de establecer ninguna mejora en el impuesto y que ataca directamente la competitividad del sector, que va en contra de la desestacionalización turística y también de la estancia media puesto que pretende aplicar el mismo aumento para todas las categorías y épocas del año. Se denuncia que el incremento es un paso más hacia la asfixia fiscal sobre el sector que ve como cada año se van subiendo los impuestos sobre el turismo convirtiéndolo en una fuente de financiación para otros sectores en lugar de una herramienta para la mejora de la competitividad.
Otro punto del anuncio que también preocupa es que la medida abre la puerta a que los municipios puedan aplicar su recargo sobre la tasa sin establecer ningún criterio para hacerlo. Además, la patronal catalana estudiará la posibilidad de impugnar legalmente la medida.
Foment del Treball hará llegar al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y a su Gobierno su reclamación para que pare el incremento de la tasa turística por considerarlo del todo desproporcionado e inaceptable. Foment considera que el Gobierno de la Generalitat no parece consciente de que se crea un problema, ya que una tasa más elevada podría hacer que los visitantes opten por otros destinos con impuestos más bajos, especialmente en un contexto de crisis económica como el actual.
El del turismo es un sector regulado con varias tasas y, a menudo, parece que se lo trate de manera arbitraria, creando impuestos o normas nuevas, cuando es un dinamizador de la economía catalana y no solo mueve otros sectores relevantes de nuestro PIB, sino que también afecta a otros subsectores que son cautivos. Este tipo de medidas, sumadas a proyectos como el aumento del SMI o la reducción horaria de la jornada laboral por ley, son un ataque a la productividad y al presente y futuro del turismo, locomotora hasta hoy de la economía catalana y española.
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